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Tomándome de la mano

Oscar Ramírez martínez

· No estás solo,Momentos difíciles,Qué hacer,Life coaching,Recursos disponibles

Marzo 8 2019

Durante las semanas pasadas he soñado un evento que me pasó de niño. Creo que yo tendría unos 4 años de edad en aquella ocasión en la que me desperté en la noche y fui con mi hermano César a decirle que no podía respirar, él me escuchó y me llevó con mis papás y lo siguiente que recuerdo es que desperté en un hospital y mi mamá estaba a mi lado y yo sintiéndome mejor, de seguro me sentí mejor por la medicina y tratamientos, pero creo que me sentí mucho mejor porque ahí estaba mi mamá justo a mi lado. La siguiente escena que veo en mi sueño es la de mi mamá tomándome de la mano después de haber salido del hospital y caminando conmigo por la calle en dirección la casa y yo pequeño brincando alegre con ella.

La imagen de mi sueño me genera una sensación de paz y tranquilidad, una sensación de que mi mamá siempre ha estado junto a mi sosteniéndome con su mano en todo momento, tanto en momentos difíciles, así como en momentos de triunfos, de celebraciones y de alegrías.

Y lo que son las coincidencias, hace unos días que llegué manejando a San Luis Potosí, por error entré por una ruta que no era por la que yo pensaba usar para llegar a casa de mis papás y me comenzaron a llegar agradables recuerdos inesperados al pasar por ese camino. Pasé por el camino que usaba para llegar a la pila de “Don Ra” para ir a entrenar natación con el Pecas, también pasé por la secundaria en donde estudiaba mi hermana Lupita a donde yo iba por ella en algunas ocasiones; hasta que sin darme cuenta pasé por donde estaba el hospital y por la calle de la escena en mi recuerdo, justo en ese momento y sin darme cuenta las lágrimas escurrieron por mi cara de una forma totalmente inesperada.

Después de un momento pude llegar a casa de mis papás, donde mi mamá y mi papá ya me estaban esperando. Y pude tomar nuevamente la mano de mi mamá para volver a sentir esa sensación tan agradable de tener su mano tomando la mía y poder decirle lo mucho que la quiero.

¿Y por qué estoy platicándote esto? Quizás porque creo que es reconfortante que las personas recordemos que siempre hay alguien que está dispuesto a escucharnos y a ayudarnos en momentos difíciles, así como siempre hay personas que siempre nos ha tomado de la mano y han logrado hacer que un momento difícil algo mas llevadero.

Y algo que puedes obtener de esta historia además de solo escuchar la mía es que, si tu te lo permites, esta historia puede ayudarte a recordar aquellos momentos en los que alguien ha sido de gran apoyo para ti, quizás alguien que ha escuchado algunas de tus preocupaciones, te ha apoyado y quizás después eso te dio una muy grata sensación de alivio o tranquilidad, alguien que pudo hacerte sentir especial, apoyado y amado.

El recuerdo positivo está ahí dentro de ti y siempre va a regresar si te das permiso de que así sea y aun mas, no solo regresará, sino que además la podrás llevar contigo a esos momentos retadores que se presentarán al enfrentarte a retos y desafíos en tu vida.

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