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“Te cuento por verte cerca


y no por contarte nada”

· Historias,Metáforas,Abuelo,Este era un rey,Covid-19

LRI Oscar Ramírez

ICF Professional Certified Coach

Si bien las historias, poemas y cuentos son una hermosa manera de transmitir mensajes que tenemos los humanos, una bondad mas y en ocasiones no muy valorada, es el que pueden ser una excelente excusa para tener cercanas a personas importantes para nosotros.

Mi papá tiene muchas virtudes y gustos variados, uno de ellos es el leer poemas y en ocasiones los lee en voz alta. Ese gusto de papá ha mantenida unida a mi familia de diferentes formas; recuerdo que un sábado por la tarde estábamos solos en casa varios de mis hermanos y yo, seguramente estábamos ya en secundaria; y esa tarde Paty, Claudia, Lupita y mi hemano Gerardo leíamos diferentes poemas de los libros de mi papá, yo me aprendí un poema que me gustó y se los recité tantas veces a mis hermanos que realmente los pude fastidiar, realmente nos reímos en aquella ocasión y a la fecha disfrutamos recordar ese momento.

Ayer que hablé por teléfono con mamá y papá, mi viejito me recordó un poema de Juan de Dios Peza que precisamente habla del gusto por ver y tener cerca de nosotros a las personas que queremos. Me parece muy interesante que me lo recordó justo después de que él habló con mis hijas – Al leer el poema completo entenderás ésta razón -- Pero también me pareció por demás interesante que me lo platicara en un momento en el que justo él y mi mamá están guardados por la cuarentena del covid-19, solo con el cuidado de mi hermana Claudia y sin tener visitas del resto de la familia.

Nuevamente mi viejo me vuelve a guiar de una forma tan sutil y amorosa, ahora con este poema.

“Este era un Rey”
Juan de Dios Peza
(1873-1910)

Ven mi Juan, y toma asiento
en la mejor de tus sillas;
siéntate aquí, en mis rodillas,
y presta atención a un cuento.

Así estás bien, eso es,
muy cómodo, muy ufano,
pero ten quieta esa mano,
vamos, sosiega esos pies.

Éste era un rey… me maltrata
el bigote ese cariño.
Éste era un rey… vamos niño.
que me rompes la corbata.

Si vieras con qué placer
ese rey… ¡Jesús! ¡qué has hecho!
¿Lo ves? en medio del pecho
me has clavado un alfiler!

¿Y mi dolor te da risa?
Escucha y tenme respeto:
Éste era un rey… deja quieto
el cuello de mi camisa.

Oír atento es la ley
Que a cumplir aquí te obligo.
Deja mi reloj… prosigo.
Atención: Éste era un rey…

Me da tormentos crueles
tu movilidad chicuelo,
¿ves? has regado en el suelo
mi dinero y mis papeles.

Responde: ¿me has de escuchar?
Éste era un rey… ¡qué locura!
Me tiene en grande tortura
que te muevas sin parar.

Mas ¿ya estás quieto? Sí, sí,
al fin cesa mi tormento…
Éste era un rey, oye el cuento
inventado para ti…

 

Y agrega el niño, que es ducho
en tramar cuentos a fe :
«Éste era un rey»… ya lo sé
porque lo repites mucho.

 

-Y me gusta el cuentecito
-y mira, ya lo aprendí:
«Éste era un rey», ¿no es así?
-Qué bonito! ¡Qué bonito!

 

Y de besos me da un ciento.
y pienso al ver sus cariños:
Los cuentos para los niños
no requieren argumento.

 

Basta con entretener
su espíritu de tal modo
que nos puedan hacer todo
lo que nos quieran hacer.

 

Con lenguaje grato ó rudo
un niño, sin hacer caso,
va dejando paso á paso
a su narrador desnudo.

 

Infeliz del que se escama
con esas dulces locuras;
¡Si estriba en sus travesuras
el argumento del drama!

 

¡Oh Juan! me alegra y me agrada
tu movilidad tan terca;
te cuento por verte cerca
y no por contarte nada.

 

Y bendigo mi fortuna,
y oye el cuento y lo sabrás:
«Era un rey a quien jamás
le sucedió cosa alguna».

 

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